Ducha escocesa: la aplicación de chorros sobre el cuerpo humano provoca un efecto de masaje más o menos profundo. En la ducha escocesa móvil, el terapeuta aplica un sólo chorro a cierta distancia del paciente, quien puede permanecer parado o sentado, en forma ascendente, descendente o circular. En la ducha fija, los chorros provienen de una columna con dispositivos a distintas alturas. La presión y temperatura se regulan de acuerdo al efecto buscado y las características del paciente. La ducha escocesa es un complemento ideal para los tratamientos de contracturas musculares, rehabilitación traumatológica y neurológica, entre otros.